Peaky Blinders: El Hombre Inmortal El último vals de Tommy Shelby
- cameorevista
- hace 16 horas
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Por Alejandra Lomelí
El estreno de Peaky Blinders: El Hombre Inmortal nos coloca ante uno de esos eventos paradigmático que une cine y televisión. Si hace cuatro años llegábamos al final de una era en la televisión con el épico final de Peaky Blinders, la serie que redefinió el noir británico, ahora es el cine el medio que el creador Steven Knight eligió para concluir la historia de Tommy Shelby, uno de los personajes mejor escritos de la ficción y uno de los más icónicos en la carrera de Cillian Murphy.
La película nos sitúa en 1940, en una Birmingham bombardeada durante la Segunda Guerra Mundial. Tommy Shelby (Murphy) se ve obligado a regresar de su autoexilio para hacer frente a su ajuste de cuentas más personal, con su hijo Duke (Barry Keoghan) sembrando caos. Con el futuro de la familia y del país en juego, Tommy debe enfrentar sus propios demonios y elegir entre confrontar su legado o reducirlo a cenizas.
Steven Knight sortea satisfactoriamente el desafío de crear una historia sólida que no se siente como un episodio extendido, tampoco busca elevar la escala narrativa, por el contrario, la ambición de El Hombre Inmortal no es otra que cerrar el arco del líder de los Shelby. El director Tom Harper también lo entiende así y construye un epílogo que toma prestados los mejores aspectos técnicos y emocionales de la serie, pero sin regodearse en ellos, mientras desarrolla una historia crepuscular a la que le aporta un tono de réquiem sostenido que anuncia lo inevitable.
Desde el título, la propuesta juega muy bien con el dilema del protagonista, un hombre atormentado por los fantasmas de su pasado, cuya penitencia es sobrevivir en un mundo donde ya no existen sus seres queridos. Este aspecto establece la atmósfera y las implicaciones del conflicto edípico entre padre e hijo.
Aunque la película mezcla el complejo momento histórico con el nazismo como amenaza latente, el interés de Knight está en utilizar el contexto como catalizador para abordar temas como el legado familiar, la resistencia y el honor en la inevitable reconfiguración de los Peaky, con Duke como depositario de un poder que se hereda más como una carga que como un privilegio.
El punto débil de la película es que todavía nos deja con algunas preguntas sobre otros personajes que no aparecen aquí. Quizás estos cabos se dejaron sueltos a propósito por si se desea continuar la historia, ya que el filme es claramente uno de transición generacional.
Con su estilizada propuesta visual, su elegante atmósfera y una selección musical de canciones creando un exquisito contraste anacrónico y posmoderno, Peaky Blinders: El Hombre Inmortal cumple las expectativas de los fans, es accesible para quienes no fueron espectadores frecuentes y honra el legado de la serie, entregando una elegía a la altura de Tommy Shelby, el legendario rom baro de Birmingham.



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