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Lila Downs: mujeres, raíces y fiesta para celebrar a los muertos

hace 6 horas
4 min de lectura

La cantante prepara una nueva edición de su tradicional espectáculo del Día de Muertos en el Auditorio Nacional, con invitados, música y una propuesta escénica renovada


Lila Downs volverá a encontrarse con sus muertos, sus raíces y su público el próximo 1 de noviembre en el Auditorio Nacional, donde desde hace 13 años transforma el Día de Muertos en una celebración de música, identidad y memoria. Esta vez llegará con una producción renovada, invitados especiales y una historia que también habla de las mujeres que, lejos de los reflectores, sostienen buena parte de la cultura mexicana.


“En los muertos, las fechas, el primero y el 2 de noviembre son fechas sagradas para todas y para todos en México”, compartió la cantante durante una conferencia de prensa. Para ella, esta tradición tiene una fuerza que incluso ha comenzado a trascender las fronteras: “La gente a nivel internacional empieza también a apreciar ese cariño y esa dignidad que ponemos sobre nuestros ancestros y que heredamos de las abuelas, de los abuelos”.


La celebración que prepara no será una repetición de años anteriores. Downs sabe que regresar cada noviembre implica encontrar una nueva manera de sorprender a quienes ya hicieron de esta cita una tradición propia.


“Siempre estamos renovándolo y tratando de que se presente algo diferente cada año”, explicó. Para conseguirlo, esta vez trabajará con una productora que desarrollará una nueva propuesta de escenografía, mientras su equipo continuará a cargo de la iluminación y el escenario.


La música también tendrá rostros nuevos. Entre los invitados estará Kau-x, una banda integrada por niñas y jóvenes de la región ayuuk, de Oaxaca, cuya presencia tiene un significado especial para la cantante.


“Es una banda de niñas, de jóvenes, que creo que representa mucho la canción de Cambias mi mundo porque pues inspiraron esa canción las mujeres y las tendremos con nosotros”, contó.


También estará su “querida comadre” Mariana Seoane, quien llegará para interpretar una cumbia ranchera, además de Sayuri y Sofo Lov, y otras sorpresas que Downs prefiere reservar para la noche del concierto.


La intérprete quiere que el espectáculo tenga movimiento, pero también espacios para detenerse y conectar con el público. “Queremos hacer algo nuevo para el público”, señaló. La propuesta tendrá “otro tipo de iluminación, otro tipo de danza, otro tipo de coreografía” y momentos “introspectivos, melancólicos”, algo que considera un reto dentro de un escenario de las dimensiones del Auditorio Nacional.


El folclore, sin embargo, seguirá siendo el corazón de la propuesta. Downs disfruta jugar con sus posibilidades y con ese sentido del humor que también forma parte de las tradiciones mexicanas.


“A veces fusionamos, hacemos una cosa más posmoderna y a veces hacemos cosas de mucha raíz, como lo hacía mi abuelita o las tías”, relató. Y es precisamente ahí donde encuentra una de las grandes libertades de estas fechas: “El folclore nos da ese permiso” de reírse de uno mismo y hasta de los políticos.


Pero detrás de la fiesta hay también una mirada mucho más profunda hacia las mujeres. Downs recordó una escena que la marcó: sentarse frente a mujeres dedicadas a hacer tortillas, observarlas y compartir con ellas una tortilla caliente con sal.


“Me dijo: ‘Mira, observa estas mujeres y su fuerza y cómo son de bravas’”, recordó. Aquella experiencia le permitió mirar de otra manera a quienes realizan trabajos esenciales, pero pocas veces reciben reconocimiento.


“Creo que es el ejemplo de la fortaleza, porque a esas mujeres las han marginado y son los pilares de nuestra nación”, afirmó.


Desde entonces, aseguró, comprendió todavía más la necesidad de hablar de quienes permanecen fuera del centro de la conversación. “Empecé a notar la importancia de hablar de las personas que no son vistas como tan centrales en nuestra sociedad”, dijo, convencida de que también es necesario “mostrar esa belleza que son ellas”.


Esa visión conecta con otro de los temas que Downs mantiene presente en su vida: la migración. Su propia historia y la de muchas personas que van y vienen entre países han alimentado su manera de entender la identidad.


“Mi pasión es empezar con la música, con la raíz, con la migración, que ha sido una parte importante también de nosotros, de quienes vamos y venimos y tenemos que encontrarnos con nuestra identidad, con nuestro orgullo”, explicó.


La cantante también habló de su reciente encuentro con mujeres migrantes y de la responsabilidad que siente de acompañarlas. “No es tanto pelear, siento que no tengo que pelear tanto, pero tengo que seguir presente para conducir la luz”, expresó.


Para ella, esa presencia puede convertirse en una forma de acompañamiento. “Hay que darse palmaditas como mujeres y tratarse bien, quererse y mirarse al espejo y decir: ‘Vas muy bien, vas muy bien, eres grande, eres fuerte’”, afirmó.


Su propia vida también atraviesa una etapa de renovación. Al hablar de la música de Cambias mi mundo, reconoció sentirse nuevamente en un momento luminoso: “Estoy muy agradecida de poder compartir esa música en los tours, en el camino en el que vamos compartiendo el amor, la alegría, el momento nuevo de vida que yo me he sentido renovada en estos años”.


Parte de ese material surgió de encuentros entre músicos, comida y mezcal. “Nos encerramos y luego comemos y bebemos algo de mezcal y nos inspiramos con la música”, contó sobre el proceso creativo. “En esta ocasión fue muy rápido. Lo grabamos y básicamente lo que quedó fue lo que grabamos”.


Mientras continúa llevando esas canciones por distintos escenarios, ya piensa en lo siguiente y compone temas para un proyecto que tendrá a la ranchera y al mariachi como punto de partida. “Siempre con el mariachi, porque esa es mi primera influencia”, adelantó.


Pero antes de ese nuevo capítulo estará el ritual de noviembre. Lila Downs volverá a rodearse de música, flores, memoria, tradición y fiesta para celebrar una fecha que, más que mirar hacia la muerte, le permite reencontrarse con aquello que permanece.


“El maíz, somos gente de maíz, el maíz es nuestra abuelita y el maíz nos une”, dijo. Y quizá ahí esté la esencia de la noche que prepara: volver a las raíces para recordar que algunas historias, como las de esas mujeres que ella quiere visibilizar, siguen vivas mientras alguien las cante.


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